domingo, 3 de abril de 2016

Sólo palabras

Qué me quieren decir…cuando en la etiqueta señalan las desgastadas palabras de selección de la familia, reserva seleccionada, pago seleccionado, vendimia seleccionada, cuvée especial, autor, añada especial o single vineyard.


Son menciones que no dicen nada  y que se han establecido como una especie de sello de calidad  superior que en la mayoría de los casos no se aproxima a su contenido.

Es como si se tratara de distraer aún más a un consumidor que cada vez está más alejado de la realidad del vino. Deberíamos hacer que el vino sea la grandeza de lo cotidiano, ya que representa emociones fugaces que sobrepasan el contenido de una botella, que nos hace viajar a territorios imaginarios,  palpar el esfuerzo e ilusiones de sus creadores, nos une y  lo más importante nos da placer.

jueves, 3 de marzo de 2016

Tinto Carlón

 El conquistador Español: Tinto Carlón.

Tu nombre me recuerda a vino, “Benicarló”  es  un pequeño pueblo situado en  la costa norte de la comunidad Valenciana perteneciente a la provincia de Castellón,  donde por antaño se elaboraba  el célebre vino de uvas Garnacha   “Tinto Carlón”   donde en países como Argentina se convierto en el emblema vinícola  Español.

Sus cifras hablan por sí  mismo  en el año 1890  se llego a exportar en Europa y América 17 millones de litros por año, pero su historia  como  uno de los vinos Españoles más internacionales comienza  en el siglo XVI cuando en todas las colonias de  América latina se había  prohibido el cultivo de la vid,  desde España se abastecía  con vinos de Rioja a la sociedad más rica e influyente y para las clases más humildes, el vino de Benicarló.


Tinto Carlón era un  vino de alta concentración de alcohol sobre 16%  grados,  su intensidad hacía que los consumidores al beberlo lo suavizaran  con unos cubitos de hielo, soda o agua, para hacerlo más placentero, se comercializó en Argentina durante 4 siglos,  disminuyendo su distribución en Sudamérica con la plaga de la filoxera en España sobre el año 1900.

Su  popularidad era tal que  no había tanguería  o  taberna Porteña que no tuviera una jarra de vino de Benicarló, pero lo fascinante de esta historia es de  como llegó a ser parte de la idiosincrasia  de países como Argentina,  tanto es así que bodegas de las regiones vinícolas de Mendoza y San Juan producían vinos  y los vendían con el nombre de  “ Tinto Carlón”, el sentir popular  por este estilo de vino era tal que aún en la actualidad bodegas de países como  México o Argentina siguen  comercializando de manera casi nostálgica el afamado vino  Tinto Carlón.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Muestra internacional de vinos de la biodiversidad

Vinos que florecen de tierras que han sobrevivido al  olvido, de  seres que parecen ir a contra corriente, porque creen en la transformación de su territorio, labriegos  que  escogen el camino de la lentitud observando  su lugar, creando vinos  que renacen de interpretaciones de otros tiempos.

Biodinámica, un comienzo sin fin, más que una palabra extraña, es  un retorno a las prácticas agrícolas  como lo hacían nuestros antepasados, es lo que se respiraba en la primera muestra internacional  de vinos de la biodiversidad que se celebró el pasado sábado en el ayuntamiento de Castrelo de Miño.




Vinos de gente que va despacio, con vinos que son un verdadero placer de lo auténtico como: Iago Garrido  con sus vinos de la reluciente  finca en  Rioboó,  dónde poco a poco va proyectando sus ilusiones. Adegas Xangall  de Begoña Troncoso Fernández, emocionante proyecto donde sus vinos hablan en la copa. La brigada de Betanzos  pisando fuerte con el magnífico vino  “Os 2 de sempre”. Los vinos de Nacho González “La Perdida”  que va superándose  año tras año.  Roberto Regal y las múltiples caras de la Ribeira Sacra. El trío de Cume do Avia que han conseguido unos vinos muy especiales.  “Torgo” carismático vino creado por Magdalena Paramés  y Javier  Barba  en el municipio pontevedrés de A Cañiza. De Tomiño  “Vimbio” su creador Martín un joven humilde comprometido y con muchas ganas de crecer.  Xurxo Alba, la cara amable de Rias Baixas, en una palabra  sublime. Javi y los insuperables vinos de fazenda Prádio. Quinta da Palmirinha con su vino verde 2013 fue la culminación de la tarde.

Pasamos una tarde espléndida con gente que tiene una relación  muy profunda  con la tierra y que con sus elaboraciones están cambiando el panorama vinícola gallego.

Perdón por no mencionar a todos los presentes.

Muchas gracias a Bernardo Estévez por la invitación.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Cume do Avia: Sueños

Cume do Avía, nombre que describe un entorno singular, la fuerza de la naturaleza, el sentir de lo familiar y sobre todo mucho orgullo de  ser trabajadores de la tierra.  Proyecto ideado en el año 2005 por los hermanos Alvaro y Diego, junto a su inseparable primo Fito, son jóvenes con mucha  valentía y  con un gran apego por todo lo que representa el rural gallego.

Fito, Álvaro y Diego

Y por qué  lo de hacer vino? le pregunté en un encuentro casual a Diego, él suspiro profundo y la cara le brilló, con un tono pausado me respondió: Un día quedamos en la viña y te transmitimos lo  que significa el vino para nosotros.


Después de unos meses nos encontramos en Cenlle, en sus fincas. Junto a ellas se encuentra la Aldea “Eira do Mouros”, un bello conjunto de casas en ruinas, donde nacieron y vivieron sus abuelos, y que ellos ahora están recuperando con mucho esfuerzo ya que tiene mucho que ver con lo que son como personas y sobre todo los representa.

No me hizo falta que Diego me  respondiera a la pregunta pendiente, al caminar por las ruinas de la aldea contemplando el viñedo, entendí lo que simboliza el vino para ellos  y que Fito, Álvaro y Diego son personas que logran captar la esencia de lo natural.



Eira do Mouros
Cume do Avia, es un sueño que se sustenta en 9 hectáreas de viñedo, repartidas en 6 parcelas alrededor de la Aldea Eira do Mouros, con una gran diversidad de variedades ancestrales, diferenciadas por las características de suelos y situación. 
El laboreo  se realiza de manera ecológica, siempre mirando al territorio como camino hacia la diferenciación e identidad de  pertenencia a un paisaje único.



La primera añada que comercializaron fue 2013 Cume do Avia blanco y tinto, catamos esta y la próxima que va a salir al mercado la añada 2014, además también de las micro producciones que son las primeras experiencias con barricas. Me gustó mucho todo lo que probé, sus vinos son personales, tienen fuerza, solidez, humildad y cariño.

En ellos hay muchas ganas de crecer junto a sus vinos. Hablamos horas de sus ilusiones y del esfuerzo que implica poder desarrollar Cume do Avia, que seguramente de no ser por todo el apoyo familiar que tienen no sería posible. Quizás aquel viaje de los tres en furgoneta  recorriendo toda Europa siendo ellos unos adolescentes, selló una amistad que hoy  les hace inseparables.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Trabajo, Tiempo y Pureza: Viña de Martin Os Pasás 2005

En Arnoia, donde el río que lleva su nombre, se encuentran montañas discontinuas de viñedos ancestrales, estrechas vías, casas bajas de piedra en el camino, cruceiros que sobresalen e ilustran esa mística  falaz de un territorio superior donde todo parece austero.


Luis Anxo Rodríguez, viticultor que parece  escuchar la voz del tiempo, con sus vinos la historia se transforma en presente. Para conectar con sus creaciones hay que mirar más allá de su persona, estamos antes un ser distinto que tiene una conexión muy profunda  con la raíz  de su lugar y lo revela a través de sus vinos.

En mi época de servidor de vinos en el restaurante Galileo, cuando  solía recomendar un vino de Luis Anxo, sobre todo los tintos, le decía al comensal que cada copa iba a ser un sorbo de clima, transportándonos al entorno gallego, imaginando que somos unos peregrinos caminando en otoño por el paisajes de Galicia, con sensaciones de frío, niebla, castañas, bosques, humo, lluvia, hasta la nostalgia de aldea.



Con mi amigo el buscador compartimos una botella de Viña de Martin Os Pasás 2005, no sé cómo se hizo con ella pero fue un gran desconcierto de placer, seguramente que si me tocase dibujar este vino en la sala de un restaurante, las únicas tres palabras que me saldrían del alma serían, trabajo, tiempo y pureza

lunes, 7 de septiembre de 2015

La excelencia de Quinta da Muradella

Desde el primer momento que me propusieron hacer mi sección de vinos Gallegos “mensaje en la botella”,  deseo escribir  de la bodega Quinta da Muradella, proyecto creado y dirigido por José Luis Mateo García. Sin exagerar estamos ante el viticultor más grande de España, él junto a su equipo trabajan de manera obsesiva sus viñedos con una riqueza de variedades ancestrales, siendo artífice de una excepcional línea de vinos que son verdaderas obras de arte que nos sitúan a la par de las mejores elaboraciones  del mundo.

José Luis Mateo García, viticultor que ve la vida con otros ojos, con una percepción del tiempo diferente, observador de su lugar, desafiante de las  limitaciones tanto climáticas como sociales, hacedor de vinos en una región histórica pero sin referentes a seguir, construyendo identidad a través de sus conocimientos y de su manera de interpretar la tierra clarificando el camino para una nueva generación.

Imagen vinorama.cl
Su bodega Quinta da Muradella fue creada en el año 1993 en Verín, región de Monterrei. Posee 17 hectáreas de viñedo con uvas casi extinguidas, sus fincas son como un museo histórico al aire libre con una gran diversidad de variedades autóctonas, cómo en tintas: Bastardo, Caiño Longo, Caiño Redondo, Sousón, Brancellao, Zamarrica, Tinto Serodio, Verdello Tinto, Garnacha Tintorera y por supuesto Mencía. En blancas Dona Blanca, Monstruosa, Treixadura, Torrontés, Godello y otras que aún están sin identificar que se les llama Caiños por su acentuada  acidez.

Elabora una veintena de vinos de escasa producción de manera ecológica, con la mínima intervención humana, con uvas pisadas cómo antaño, sin levaduras añadidas, sin barricas nuevas y sin filtraciones, sólo con uvas bien cuidadas que conectan con la naturaleza logrando vinos que sorprenden por su finura, plenitud, complejidad y longevidad.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Eloi Lorenzo, el vino hecho homenaje

Emprendimiento muy afectivo de joven que  se marcha a estudiar a la gran ciudad y después de algunos  años regresa a sus raíces a la aldea de sus abuelos, transformación  que en cierto modo cada vez es más frecuente hijos, que se reencuentran con sus orígenes  poniendo en valor la enorme  riqueza  del rural gallego.

Bodega Eloi Lorenzo  situada en a Ponte Arnoia, Ourense  en la deslumbrante  casa familiar  donde  el abuelo de Javier Monsalve  el médico rural “Eloi Lorenzo” tenía su consultorio, sala que aún se conserva hoy en día  intacta.


Javier Monsalve desde el primer momento que decidió poner en marcha su pequeña bodega quiso homenajear a su abuelo Eloi Lorenzo ya que en entre tantas cosas también era elaborador de vinos y en cierto modo fue el que empezó en el año 1976 a comercializar el primer vino de la familia que en la etiqueta llevaba el nombre de su casa Villa Paz.

Su vino Eloi Lorenzo nació con su primera vendimia en el año 2007 fruto de una pequeña viña ubicada a los pie del río Arnoia  a unos 200 metros de la bodega, su filosofía  se basa en poner suma atención en el viñedo y en la elaboración es la única norma que tiene, por lo demás va aprendiendo y creciendo  en el día a día con su vino.

De Eloi Lorenzo se elaboran 4,000 botellas de uvas treixadura, Torrontés, y Lado de las que se vendimian y fermentan por separado en depósitos  de acero inoxidable, permaneciendo hasta  ser embotellado. 

Eloi Lorenzo 2014,  es un vino grande de un modesto viticultor, posee unas características propias, que lo hacen distintivo y personal.


Pongo el acento en la cata del vino Eloi Lorenzo en la palabra “personal” me parece enriquecedor que se incorporen jóvenes  productores como Javier, al rural gallego ya que en su gran mayoría trabajan ellos mismo el viñedo y se encargan de la elaboración, creando vinos que transmiten su lugar de origen, ya que como consumidor veo a diario  que existe una gran homogeneidad en los vinos de  productores que se acomodan al mercado y se olvidan de trabajar la tierra y  de lo que es más grave de  que cada año pueden hacer mejores vinos.