sábado, 7 de mayo de 2016

Preguntitas a dios

Sí bien hablar de vinos es como hablar de la vida y el criterio de que es lo mejor tiene mucho de subjetivo y emocional, cada cual  disfruta según sus referencias culturales y sobre todo del  momento.

Llevo dándole vueltas hablando con amigos,  sobre cuál es la identidad del terruño y de cuánto tiene de importancia la intervención humana en el viñedo, podría poner como modelo los vinos de José Luis Mateo y seguramente no abría debate ya que lo que él consigue con sus elaboraciones  en Monterrei, no lo logra nadie.

La idea  no es criticar a nadie, sólo faltaba, es simplemente que haya diálogo y despejar algunas cuestiones sobre la identidad. Nos situamos en la región histórica del Ribeiro, es obvio que cada finca es un mundo tanto por  condiciones de suelo, clima y filosofía del viticultor.

Por  ejemplo los  indiscutibles vinos blancos de Luis Anxo Rodríguez y el  gran Issué  2009 del viticultor de estilo libre Bernardo Estévez, siguiendo por lo que se está proyectando en Rioboó  en la bodega de Iago Garrido, son creaciones que no tienen similitud con nada de lo que se haya elaborado antes, labriegos que escapan de hacer vinos homologados que seguramente hasta el catador más experimentado le sería difícil situarlos como vinos blancos del Ribeiro,  por eso hago esta reflexión.

Estas interpretaciones ponen en duda la desgastada frase de “este vino es el reflejo de  mi finca”, demostrando que el término de la identidad puede ser algo confuso y demuestra  que cada identidad tiene mucho de subjetivo ó  de reconstruido  quizás  para vender  un presente.
Rioboó finca Augalevada
En los prolongados encuentros con  Bernardo y Iago sobre  sus vinos, todas sus explicaciones se sostienen en el viñedo, en la forma de trabajar y de interpretar su lugar, el clima y la lentitud, siempre poniendo el acento en la palabra principio. Mucho no aclara mi reflexión, quizás esta histórica comarca aún esté en un comienzo de mostrar su diversidad y sobre todo el gran potencial que se oculta entre sus viñedos, paisajes, ríos y gentes.
Daniel Marín.

5 comentarios:

  1. Bodegueros que se acomodan al mercado y se olvidan de la tierra.
    Daniel, excelente reflexión.
    Saludos.
    Xavier..

    ResponderEliminar
  2. Muy buenas tus palabras. Se puede aplicar a muchas zonas (ej. Argentina) y a muchas otras actividades.
    Un abrazo desde San Rafael.

    ResponderEliminar
  3. Muy buenas tus palabras. Se puede aplicar a muchas zonas (ej. Argentina) y a muchas otras actividades.
    Un abrazo desde San Rafael.

    ResponderEliminar